Te ha pasado alguna vez de cerrar los ojos y sentir olores y sabores que te llevan a  tu niñez?. Recuerdos inolvidables en familia, pequeños detalles y momentos que se guardan en tu mente y que nunca se van.

Quizá eso forme parte de la gastronomía extremeña. Platos sencillos de elaborar, a penas cuatro ingredientes, pero con ese sabor tan particular que deja la tierra, el campo, lo natural, lo casero.

A punto de terminar el verano, queremos hacer referencia a uno de esos platos, que aunque parezca olvidado, no es así. Se sigue elaborando durante el verano en muchos hogares de nuestros pueblos.

“El gazpacho extremeño” Plato tradicional heredado de nuestras madres y abuelas, de su sabiduría a la hora de llevar la economía del hogar, aprovechando hasta los últimos costrones de pan.

A penas cuatro ingredientes y en pocos minutos tienes un plato veraniego, fresquito y riquísimo. Sopa fría, gazpacho, ensalada..…con toques personales en cada hogar, al final la base es la misma y el resultado también.

Antiguamente se elaboraba en el campo en época de labranza, en el monte al cuidado de las ovejas, con ingredientes del huerto recogidos en el momento. Ese es el único secreto que tiene esta receta, lo natural, la no manipulación y su sencillez.

Aunque existen gran variedad de recetas sobre el gazpacho extremeño, te dejamos una muy fácil de elaborar para que antes de acabar el verano, la hagas en casa. Eso sí, si tienes la posibilidad de encontrar los ingredientes de huerto, habrás conseguido lo fundamental de este plato. El verdadero sabor extremeño.

“GAZPACHO EXTREMEÑO”

Ingredientes para 4 personas

  • Picada de pimiento verde, cebolla, pepino y tomate. Todo muy fino.
  • Majado de 1 ajo, una ramita de poleo pequeña y sal.
  • Costrones de pan duro.
  • Aceite de oliva
  • Vinagre
  • Sal

Elaboración.

En una ensaladera ponemos el pimiento verdecebollapepino y tomate bien picaditos.
En un mortero ponemos 1 ajo, una ramita de poleo y sal. Majamos muy bien todo y se lo añadimos a la picada. Aliñamos con aceite de olivavinagre y sal. Mezclamos todo bien y añadimos agua. A continuación ponemos los costrones de pan duro.
Importante que  debe quedar espeso. Dejamos unas horas en el frigorífico para tomar bien frío.
Podemos servir en cazuelitas de barro con una ramita de poleo para decorar y dar más aroma.
Consejos:
Un toque importante que le daban antiguamente a este plato, era acompañar en el último momento con melón muy picadito, cerezas o uvas.
La mezcla de sabores dulces y salados es fantástico además, de hacer un plato muy completo y refrescante.

 

 

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